Llámanos al 91 746 30 30 / 608 88 08 41

Hacer el cambio de armario es una de esas tareas que casi todo el mundo repite al menos dos veces al año. Cuando llega el buen tiempo, toca guardar abrigos, jerséis gruesos y prendas de invierno para sacar ropa más ligera. Y cuando vuelve el frío, el proceso se invierte.
Además, el cambio de armario no solo sirve para mover ropa de una temporada a otra. También es el momento perfecto para revisar lo que usas de verdad, detectar prendas que ya no te pones, limpiar el armario a fondo y decidir qué guardar, qué donar/tirar y qué conservar en mejores condiciones hasta la siguiente estación. O incluso tomar la decisión de alquilar un trastero para guardar la ropa.
Si nos vamos al sentido literal de las palabras, «cambio» significa la acción y efecto de cambiar, y «armario» es el mueble con puertas y estantes donde se guarda la ropa. Por eso, la expresión cambio de armario podría entenderse literalmente como cambiar un armario por otro. Sin embargo, en el uso habitual del español, esta expresión no suele referirse a una reforma, sino a cambiar la ropa de temporada dentro del armario.
Dicho de forma sencilla, cuando alguien dice «voy a hacer el cambio de armario», lo normal es que esté hablando de guardar la ropa de invierno para sacar la de verano, o al revés. Es una expresión muy asentada en el lenguaje cotidiano.
Eso no significa que no pueda existir el otro sentido. Si hablamos de una reforma de cambio de armario, sí puede haber una interpretación literal. Pero en ese contexto lo más natural suele ser decir cambiar el armario, sustituir el armario, poner un armario nuevo, renovar el armario o cambio de puertas de armario.
En primavera, lo mejor suele ser hacerlo entre la segunda quincena de abril y primeros de mayo. Pero ojo, recuerda el refrán «Hasta el 40 de mayo no te quites el sayo».
En otoño, normalmente funciona mejor hacer el cambio de armario entre la primera quincena de octubre y principios de noviembre.
La razón es simple: conviene esperar a que las temperaturas den señales algo más estables y no precipitarse tras dos o tres días de calor o de frío aislados.
Lo primero es sacar toda la ropa y revisar qué tienes realmente. Ver todas las prendas juntas ayuda a detectar duplicados, ropa que ya no usas y piezas que necesitan lavado, arreglo o incluso descarte.
Después hay que clasificar. Debes separar la ropa en varios grupos: la que se queda en el armario, la que vas a guardar hasta la siguiente temporada, la que quieres donar y la que ya no merece la pena conservar.
Posteriormente hay que proteger bien la ropa que vamos a almacenar. Intenta usar fundas transpirables, envasar al vacío o meter cajas con tapa. Un truco siempre es meter bolitas antipolillas. Y por supuesto, etiquetar todo para encontrar rápidamente lo que buscas cuando vuelva a cambiar la estación.
Y ya por último es coger la ropa de la nueva temporada del armario, trastero o lugar donde la tenías almacenada. Clasificar la que tienes que lavar (porque huele raro), planchar (la que está muy arrugada) y la que se puede poner directamente ya en el armario.
Esta es una curiosidad que mucha gente busca: ¿cómo se dice cambio de armario en inglés? La realidad es que, como pasa en muchos términos, tanto de español a inglés, como viceversa, no hay una única traducción fija y cerrada exactamente igual de asentada que en español.
Para un texto explicativo, una forma bastante natural sería decir seasonal wardrobe change o seasonal wardrobe switch, porque ambas transmiten muy bien la idea de cambiar la ropa según la estación.
Y por ejemplo «Alquiler de trasteros para guardar ropa» en inglés se dice storage unit rental for storing clothes.

Cuando se realiza el cambio de armario, lo normal en las casas, es guardar la ropa de temporada en altillos – maleteros, camas canapés, pufs, y hasta en terrazas o habitaciones que acaban funcionando como almacén.
En esos casos, un trastero puede ayudarte a liberar espacio real y mantener en casa solo lo que usas en cada momento.
En Seloguardo, disponemos de alquiler de trasteros en Madrid desde 20 € al mes, especiales para guardar ropa y objetos de temporada.
Consejo: no guardar la ropa directamente sobre el suelo. Lo mejor siempre es usar estanterias o poner las cajas con ropa sobre otras caja.